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domingo, 28 de septiembre de 2014

Bebes: escuela infantil o cuidado en casa

Todas las opciones tienen sus pros y sus contras. Un bebé de 4 meses necesita unos cuidados básicos que requieren una atención profesional o de una persona con experiencia

El nacimiento de un bebé en una familia es un acontecimiento cargado de emociones: alegría, incertidumbre, ansiedad etc. Sobre todo queremos verle la carita y que nos digan que esta totalmente sano. A partir de ese momento la preocupación mayor es atender de manera adecuada todas sus cuidados y necesidades.



Los primeros meses de vida el cuidado del bebé suele estar atendido normalmente por sus progenitores, aunque tengan ayudas de familiares y amigos en momentos puntuales. Pero cuando acaba la baja maternal, la haya disfrutado el padre o la madre se plantea un serio interrogante que preocupa mucho a sus papis. ¿Cual será la mejor opción para resolver el cuidado de mi bebé mientras trabajó?

¿Quién va a cuidar de nuestro bebé?

Todas las opciones tienen sus pros y sus contras. Partimos de la base de que un bebé de 4 meses necesita unos cuidados básicos que requieren una atención a nivel profesional o si no a nivel familiar de una persona que sepa dárselos y que tenga cierta experiencia. Y debemos tener en cuenta que no todo el mundo esta preparado o dispuesto a asumir esa responsabilidad, sobre todo si hablamos del cuidado en una franja horaria amplia.

Con lo cual las opciones ante esta situación, el cuidado de nuestro bebé durante varias horas, serian:

- Un familiar que estuviera dispuesto y con capacidad para hacerlo.
- La contratación de una persona (yo recomendaría con titulación específica para el cuidado de niños y si pudiera ser con cierta experiencia).
- El acudir a una escuela infantil en la cual se imparta el primer ciclo de educación infantil.

Dependiendo de horarios y condiciones de trabajo es más adecuada una opción u otra. Si un familiar está dispuesto y ambas partes se ponen de acuerdo, en principio es una tranquilidad ya que sabemos que el bebé estaría con alguien a quien quiere y que le quiere y al cual no extrañaría. Aunque siempre pasar del cuidado de sus papas a otra persona es un gran cambio y requiere una adaptación.

Es una opción que comprendería su cuidado por una persona sola, en un ambiente familiar pero que no le aportaría mayor desarrollo a nivel social por ejemplo, y que su aprendizaje y desarrollo de hábitos etc. dependería de la educación de ese único familiar las horas que lo atendiera. Pero tratándose de la etapa 0-1 sería una buena opción.

La cosa se complicaría si tenemos que recurrir para el cuidado del bebé y la franja horaria que necesitáramos de varios familiares o cuidadores distintos durante el día, ya que el niño estaría sometido a varías formas de cuidar y educar distintas; eso no sería probablemente lo más adecuado. Las otras opciones serían dejar el cuidado del niño a profesionales. Puede ser contratando una persona que cuidaría al bebé sin necesidad de sacarlo de casa, lo cual es una ventaja. No tendría que madrugar, no cambiaría de entorno físico y el cuidado sería totalmente individualizado.

Lo más difícil de esta opción es precisamente encontrar una persona adecuada, formada y con experiencia y que nos perdure en el tiempo. Cumpliendo estas condiciones también deberíamos tener en cuenta que sería una opción cara sobre todo si son muchas horas las que estuviera al cargo del bebé.

Una escuela infantil puede ser una experiencia muy rica y satisfactoria

El que nuestro bebé acuda a una escuela infantil para su educación y cuidado es una opción muy satisfactoria a muchos niveles. En estos centros además de su cuidado iniciarían su educación y desarrollo de sus capacidades. Aseguraríamos que estaría cuidado por profesionales y la convivencia con otros bebés de su edad y en su mismo momento evolutivo. Elegiríamos entre varias escuelas infantiles dependiendo de varios factores como instalaciones, cobertura horaria del centro y sobre todo las referencias que tuviéramos de los profesionales que trabajan en ellas.

Si vamos a necesitar el cuidado del peque durante todo el periodo 0-3 años, yo si que recomiendo la elección desde el principio de una escuela infantil. Sobre todo porque los bebés se adaptan al centro y a sus cuidadores con una facilidad pasmosa, cosa que se complica en las siguientes edades de 1-2 y 2-3 años. Aunque al final con más o menos esfuerzo se adaptan a cualquier edad. Esta opción también implica sacar el bebé de casa a veces muy temprano y tendríamos que mentalizarnos de que el cuidado, aunque siempre suficiente, no sería tan individualizado, ya que en el aula de bebés el ratio es de 8 bebés de 0-1 año por aula. Pero a cambio recibirían una educación y cuidado de calidad y en un entorno con unas infraestructuras y un personal preparado y formado para ello. El handicap de las escuelas infantiles, es justo decirlo, es que el convivir de manera directa con otros niños también contraen muchas enfermedades. Cierto es que un entorno aséptico puede ser perjudicial para el desarrollo del sistema inmunológico de nuestros peques, pero también tenemos que considerar que hay pediatras que recomiendan no llevar a los niños a la guardería hasta pasados los 3 años, si no es necesario, debido a que consideran que su sistema inmunológico no está suficientemente maduro como para enfrentarse a un entorno de este tipo.

Debemos saber que por ley los niños no pueden pasar mas de 8 horas en un centro, si nuestros trabajos hacen que el cuidado del bebé sea de más horas, habría que combinar varias opciones. Tened en cuenta que todas estas opciones es mejor empezar a pensarlas con toda la anterioridad posible.

Disfrutad muchísimo de vuestros bebés durante la baja maternal y por favor no lo paséis mal pensando en la primera separación de vuestro bebé, seguro que acertareis con la elección si valoráis bien vuestras circunstancias y las necesidades de vuestro bebé.

¿Que otros pros y contras encuentras tú?





miércoles, 16 de julio de 2014

Trucos que tu peque agradecerá para ayudarle a adaptarse al nuevo cole

Un trance que pasará rápido, los niños casi siempre se adaptan y disfrutan mucho de integrarse en un nuevo entorno social

La primera separación de un niño y su familia para acudir a un centro escolar es dura, pero haciéndolo en las condiciones adecuadas y aplicando unas pequeñas indicaciones y consejos no tiene porque ser traumática. La colaboración entre familia y escuela infantil o colegio es muy importante en los primeros momentos en los que el niño acude al centro. Es un factor decisivo para que el periodo de adaptación sea satisfactorio y de paso a un buen inicio de curso. En cualquier centro escolar nos darán unas pautas para llevar a cabo este periodo.



Normalmente el periodo de adaptación se hace de forma escalonada. Inicialmente acuden al centro en periodos cortos de tiempo que se van aumentando paulatinamente hasta completar la jornada que van a cumplir durante todo el curso. A veces es complicado conciliar esta situación con la vida familiar y laboral, pero el momento lo merece y hay que esforzarse todo lo posible, ya que una buena adaptación de un niño a un centro escolar garantiza la buena marcha del resto del curso, sobre todo en niños muy pequeñitos.

El hacerlo de manera paulatina y aumentando los tiempos que el niño permanece en el centro les da seguridad y les aporta confianza. La forma en que la familia afronta el inicio de un curso escolar y un nuevo centro se transmite al niño, por lo cuales muy importante tener una actitud positiva y relajada. El trasladarle al niño que va a ir a un sitio en el que lo van a tratar bien y que papa y mama están contentos de que vaya y se va a divertir con otros niños etc le aporta tranquilidad y seguridad. No hay que olvidar que la referencia principal del niño es su familia.

Un trance corto que hay que pasar

A todos nos afecta que un niño llore, pero debemos pensar que cuando acude a un centro escolar es lógico y normal que lo haga. Está ante una situación desconocida y con cuidadores que no conoce, con lo cual seria mas preocupante que no llorara.

Pero poco a poco se adaptara a esta nueva situación, dejará de llorar cuando acude al centro y los llantos darán paso a las sonrisas al encontrarse con sus cuidadores. El niño no debe ver en su entorno caras de preocupación o de angustia, o recibir mensajes tipo "no tengo mas remedio que dejarte aquí para ir a trabajar". Si ve gestos positivos hacia la escuela infantil o el cole, el niño ira interiorizando a su vez una imagen positiva del hecho de acudir a su escuela a diario.

Para esto es aconsejable tener información del centro al que van a acudir, visitarlo alguna vez antes de matricularlo, ver las instalaciones y tener un contacto aunque sea breve con los cuidadores o profesores que van a cuidar y educar a nuestros peques. Si la imagen que tenemos del centro y del personal que trabaja en el es buena los llevaremos a el con mas tranquilidad y eso nuestros niños lo van a percibir.

El periodo de adaptación es un periodo difícil y se nos puede hacer muy duro, ya que los niños hasta que se adaptan pueden manifestar comportamientos que antes no tenían, como demasiado apego a los papás dormir peor etc. Pero debemos pensar, mientras lo vivimos, que pasará y que al final los niños casi siempre se adaptan y disfrutan mucho de tener un nuevo entorno social en el que se desarrollarán de forma  adecuada y en el que serán felices.

Algunos trucos para que todo funcione mejor

Hay ciertos trucos que nos pueden ayudar en los primeros días que acuden al centro; por ejemplo, aunque cueste mucho que las despedidas sean cortas, el niño no va a parar de llorar aunque alarguemos la despedida y esto no hará mas que complicar el momento. Pero sí despedirse siempre cariñosamente. En ocasiones los papas por el agobio les dejan sin despedirse para hacerlo mas rápido, y eso es peor para el niño, que se puede sentir una mayor sensación de abandono. Recordarles a menudo, tanto por parte de los progenitores, como por los cuidadores, que todos los días van a venir a recogerlos les ayuda a estar mas tranquilos. Y por supuesto el  comprobarlo día a día, más; por eso es mas importante que nunca ser puntuales a la hora de la recogida en este periodo inicial .

Afrontemos este periodo como algo positivo para  nuestros peques teniendo en cuenta que pasa, visualizando lo bueno que va a aportarles a ellos y a sus familias el acudir a un nuevo centro educativo. No os desesperéis aunque al principio sea duro. Recordad siempre que los niños tienen mayor capacidad de adaptación a cualquier nueva situación que los adultos. En eso son unos todoterreno.

¿Tu ya has pasado por esto? ¿Qué trucos te funcionaron a tí para que tu peque fuera más contento al cole?

domingo, 25 de mayo de 2014

Los cuentos: grandes transmisores de valores

Toda la vida se han contado cuentos a los niños y todos recordamos con dulzura los "momentos cuentos" en nuestras vidas. Cuando un adulto nos contaba un cuento nos transportaba a otra realidad, a otros países y fantasías y se creaba un momento mágico difícil de superar.



Los cuentos son un gran recurso de aprendizaje, el leer cuentos a los niños nos sirve para muchas cosas: transmiten valores, entretienen, desarrollan la afectividad, y es el inicio y la semilla para el desarrollo de la lecto-escritura. Si descubrimos a los niños la magia de los cuentos, ellos probablemente cuando aprendan a leer, querrán seguir disfrutando de ellos por su cuenta.

En cuanto a la transmisión de valores debemos tener en cuenta que esto es así y elegir cuentos sabiendo los valores que transmiten. Cuando un cuento llega a una casa se llega a contar infinidad de veces, no solo una. A los niños les gusta que le cuenten el mismo cuento muchas veces. A ellos les gusta poder anticipar el final.
Teniendo en cuenta esto y otros factores lo que le transmite el cuento les va quedando en su interior y forma así parte incluso de su educación.

No todos los cuentos infantiles son adecuados

Los llamados cuentos tradicionales a veces transmiten unos valores que ya no concuerdan con la realidad que estamos viviendo, ni con los avances que se han hecho en muchos campos. Todo evoluciona, por lo tanto los cuentos infantiles también deben hacerlo. A veces hay cuentos que a nosotros nos han contado y que nos apetece por inercia contar a nuestros pequeños. Los cuentos son un gran recurso, pero como todo hay que hacer un análisis previo de su contenido, y de lo que vamos a transmitir a nuestros niños con su lectura. No todos los cuentos tradicionales son sexistas o transmiten valores equivocados pero algunos si. Y por supuesto alguno contemporaneo seguro que también. Asi que os animo a hacer un pequeño analisis del cuento antes de comprarlo y contarlo.

Hoy en día hay en el mercado multitud de cuentos que podemos usar en muchas ocasiones como apoyo.
Por ejemplo, hay algunos que nos ayudan a explicar un embarazo y nacimiento de un bebe, para ayudarnos a contar a un niño que es adoptado, o para desarrollar tolerancia hacia las diferencias.

Los cuentos: una ventana a la libertad

La vida va cambiando, las familias, los modos de relación etc. los cuentos de hoy en día tienen que reflejar estos cambios. De las cosas mas importantes que puede transmitir un cuento es que podamos tener libertad para elegir. En algunos cuentos podemos dejar un final abierto modificándolo un poquito y lo que se transmitiría seria muy distinto del original.

Recientemente jugando a las princesas con una niña de unos cuatro años, cuando ya estábamos vestidas como tales le pregunte si quería buscar un príncipe. Ella me dijo que no, que príncipe no, que quería un bebe para cuidarlo ella en su palacio. Si nuestros niños ya tienen esa sensación de libertad y amplitud de miras por si mismos valoremoslo y no demos un paso atrás contándoles cuentos con contenidos encasillados.

Contemos cuentos a nuestros peques pero con la seguridad de que lo que les transmiten son valores adecuados. Disfrutemos de esos "momentos cuento" pero con la responsabilidad de haber analizado antes los contenidos. Tenemos la suerte hoy en día de contar con numerosas lecturas adecuadas y magníficamente ilustradas que harán las delicias de nuestros niños, así que aprovechémoslo.

Y ante la pregunta ¿me cuentas un cuento? digamos siempre sí.

¿Cuales son los cuentos preferidos de tu peque?


domingo, 16 de marzo de 2014

Cómo instaurar y corregir comportamientos: pequeños premios grandes resultados

Los premios funcionan muy bien, tanto para instaurar conductas adecuadas, como para eliminar las inadecuadas

Educar a nuestros niños es un gran privilegio y por supuesto una gran responsabilidad. Tenemos que ser conscientes que lo hacemos desde el momento del nacimiento.Ya cuando un bebe nace se ajusta a unos horarios de sueño, de comida, de formas de hacer las cosas en general. Es una tarea difícil, pero para ella nos podemos ayudar de muchos recursos y estrategias.



Importante tener claro que lo estamos haciendo, tener intencionalidad y sobre todo coherencia. Es decir, que el niño ante un mismo hecho reciba la misma respuesta. Si dudamos y un día castigamos o premiamos una actuación de nuestro peque, y al día siguiente hacemos lo contrario, el niño no va a instaurar ni corregir ninguna conducta.

Según la edad tenemos distintas herramientas

Los niños son como esponjas y absorben todo lo que les llega del entorno. Aprovechemos esto para educarles. Ellos muy pronto saben valorar la respuesta que reciben ante sus hechos. Al principio, cuando son muy pequeñitos, funciona la consecuencia directa ante un acto, el refuerzo positivo o negativo inmediato. Con la edad de dos años mas o menos, ya van teniendo mayor capacidad y bagaje de experiencias y saben anticiparse a los comportamientos que realizan. Saben si es adecuado o inadecuado lo que van a hacer.

Cuando los niños tienen esa capacidad funciona muy bien el sistema de premios. Para mi siempre es preferible aplicar un premio antes que un castigo. Los premios funcionan muy bien tanto para instaurar conductas adecuadas como para eliminar las inadecuadas. Además cuando la conducta se instaura y forma parte de su rutina podemos eliminar el premio sin ningún problema. ¡Y milagro se mantiene!

Pequeños premios y grandes recompensas

Cuando hablamos de premio no tenemos que irnos a que les compramos un juguete o ir al cine. Eso serian premios "gordos", como para abandonar el habito del chupete o que aprendan a dormir solitos, por ejemplo.
Para adquirir hábitos del día a día, a veces el premio simplemente puede ser un beso, un abrazo o una palabra de cariño o aprobación. Esto para los niños puede ser el mejor premio, tanto en el ambiente familiar como el escolar.

A veces los premios son inmediatos, en cuanto realizan la conducta, se les da. Por ejemplo,en el control de esfínteres, cuando empiezan a usar el orinal el aplauso es un refuerzo que funciona muy bien. Los niños se suelen emocionar con ello, lo cual les hace repetir. En otro tipo de comportamiento, por ejemplo, vestirse solito (cuando su edad se lo permita) el premio seria a largo plazo. Y tendría que repetirse varias veces la conducta para recibirlo. Si recibiera un premio inmediato la conducta no quedaría instaurada. Se puede poner de plazo una semana vistiéndose solito. Si el premio se pone demasiado lejos el niño podría desmotivarse y pasar del tema.

Ante un comportamiento inadecuado  al niño se le ofrecería el premio si abandona dicho comportamiento. Hablaríamos con el peque hasta que tuviéramos el convencimiento de que nos ha entendido. Incluso podríamos planteárselo como un juego firmando un supuesto contrato. Nosotros  nos comprometemos con el premio y el niño a eliminar la conducta inadecuada.

Los padres conocedores absolutos de sus hijos en estas edades son los que saben que premios les harán mas ilusión. La elección de los premios es muy importante para el éxito de este proceso.

Y finalmente, es vital en este camino mantenernos en lo que prometemos. Siempre que ofrezcamos un premio a un niño hay que dárselo. Si el niño se siente engañado aunque solo sea en ocasiones probablemente se desmotivara. De la misma manera no se lo daríamos si no realiza lo pactado.

Y mi consejo personal: ¡Animaros siempre que se pueda a premiar antes que castigar! Pero cuidado con nuestros peques porque son verdaderos negociadores de premios.